El Camaleón
Camaleón, nombre común de ciertos lagartos, conocidos por su capacidad de cambiar de color cuando se sienten amenazados y en respuesta a cambios de temperatura, luz, color y otras alteraciones ambientales. Este cambio es debido a la acción de hormonas que afectan a unas células pigmentarias especiales presentes en la piel. No obstante, los camaleones no siempre cambian de color para adaptarse al del medio que los rodea, como suele creerse.

El camaleón tiene una lengua notablemente larga y pegajosa que proyecta hacia el exterior para cazar insectos. Su cuerpo tiene una forma poco habitual y la mayoría están especialmente adaptados a la vida arborícola. Sus patas largas y delgadas los separan del suelo, y sus dedos están divididos en dos grupos de dos y tres dedos que le permiten agarrar las ramas, en vez de aferrarse a ellas con las garras. También su cola, larga y curvada, es prensil. Muchos camaleones tienen la cabeza grande y abovedada y los machos pueden exhibir hasta tres cuernos, que en ocasiones utilizan en combate; una llamativa especie de tres cuernos es el camaleón africano de Jackson.
El camaleón tiene un cuello corto y de movilidad limitada; no obstante, sus ojos son grandes y pueden moverse en muchas direcciones de forma independiente. Carece de tímpanos auditivos externos, o membrana timpánica. Su longitud oscila de unos pocos hasta 63 centímetros. En la península Ibérica sólo vive el camaleón común, cuya distribución se extiende también al norte de África y algunas islas del Mediterráneo. Es una especie de color verdoso y hábitos arborícolas que puede cambiar de color según el estado en que se encuentra. En España es una especie en peligro de extinción, cuyas poblaciones, en el sur de la Península, están en franca regresión.
Existen más de 100 especies de camaleones verdaderos. Viven en Madagascar y otras zonas de África, en el sur de Europa, los países árabes, India, Sri Lanka y las islas Seychelles.
Los Cocodrilos
Los reptiles del orden Crocodilios aparecieron por primera vez hace unos 200 millones de años y se cree que constituyen un vestigio de la gran era de los reptiles. Sus antecesores vivían originalmente en tierra y tenían una constitución ligera, pero pronto se diversificaron en formas acuáticas y anfibias. A excepción de los aligatores, los Crocodilios viven en áreas tropicales y subtropicales del mundo. Las especies modernas son anfibias y pasan buena parte de su vida en el agua, donde nadan con movimientos rítmicos de la cola. En ocasiones, ésta les sirve para capturar a sus presas, arrastrándolas desde aguas poco profundas hasta zonas de mayor calado, donde pueden devorarlas con mayor facilidad.

Los Crocodilios están bien adaptados a la vida depredadora y tienen pocos enemigos naturales. Sus placas óseas, llamadas osteodermos, forman una especie de coraza que protege su gruesa piel. Sus dientes, en número de 30 a 40 en cada mandíbula, encajan en unos alveolos de éstas y se imbrican entre sí cuando tienen la boca cerrada. En los cocodrilos, el cuarto diente de cada lado de la mandíbula inferior sobresale cuando cierran la boca; en los aligatores, estos dientes no son visibles.
Las mandíbulas de los Crocodilios son lo bastante fuertes al cerrarse como para aplastar los huesos de animales pequeños, pero tan débiles a la hora de abrirse, que es posible impedir que lo hagan manteniéndolas cerradas con la mano. Dado que los Crocodilios flotan casi totalmente sumergidos, las únicas partes visibles cuando acechan a sus presas son los orificios nasales, los ojos y parte del dorso. Son los reptiles más ruidosos que existen y emiten sonidos que oscilan entre siseos y aterradores rugidos y bramidos, casi siempre durante la época de apareamiento. En tierra, estos animales se mueven rápidamente por medio de un movimiento de gateo, pero también pueden caminar a cuatro patas, como los mamíferos.
Los Crocodilios son, desde el punto de vista fisiológico, los reptiles más avanzados; su anatomía interna se asemeja a la de las aves. Tienen un corazón con cuatro cavidades y sentidos bien desarrollados. De sangre fría, como todos los reptiles –su temperatura corporal depende de la temperatura ambiental– estos animales se entierran en el barro (lodos) para hibernar o estivar. En regiones cálidas permanecen en estado latente durante los periodos de sequía; en regiones más frías, durante el invierno.
Los Crocodilios son reptiles ovíparos, que ponen huevos, y alcanzan la madurez reproductora aproximadamente a los 10 años de edad. Entierran sus huevos –de 20 a 90 y del tamaño aproximado de un huevo de ganso– en la arena, el barro o en restos vegetales, donde los abandonan para que sean incubados por el calor del Sol o la descomposición vegetal. Las hembras de algunas especies permanecen en las inmediaciones del nido para protegerlo y cuidar de los recién nacidos, aunque buen número de los huevos se pierden por la acción de los depredadores. La conducta familiar de los Crocodilios es única entre los reptiles y parece avalar su afinidad con las aves.
Los huevos de cocodrilo se utilizan como alimento en algunas partes del mundo; su piel es muy apreciada para la elaboración de artículos de cuero y el extracto de las glándulas de almizcle se utiliza en la elaboración de perfumes. Debido a la sobreexplotación, la mayoría de los cocodrilos, como el amarillo y el del Nilo, son considerados especies amenazadas
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